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sábado, 14 de diciembre de 2013

Gobierno de Don Francisco I. Madero

Gobernó del 6 de Noviembre de 1911 al 19 de Febrero de 1913

Don Francisco Indalecio Madero González al tomar posesión el 6 de Noviembre de 1911, ordenó desartillar el Puerto de Salina Cruz. cumpliéndo de esa manera parte de los tratados que hizo con el gobierno de los EE. UU. Los 2 cañones fueron vendidos a los turcos quienes los instalaron en el Estrecho de los Dardanelos. También aminoraron las actividades del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, el cual había llegado a tener hasta 60 corridas diarias de Puerto México a Salina Cruz y viceversa. Esto, con el fin de restarle competencia al Canal de Panamá.

La presión extranjera se reflejaba en la oposición de varios diplomáticos extranjeros a las reformas de Don Francisco I Madero.

El 27 de Noviembre de 1911, se publica el Decreto que prohíbe la reelección de Presidente y Vicepresidente de la República, así mismo de Gobernadores de los Estados.

El 28 de Noviembre de 1911, Emiliano Zapata proclama “el Plan de Ayala”.

Según el convenio de Ciudad Juárez, todo cambio debía hacerse dentro de la Constitución, no de una manera revolucionaria. También por convenio, Madero se obligó a licenciar las tropas revolucionarias. Aunado a lo anterior, había presión norteamericana con respecto al petróleo y en vía de mientras arreciaban los envíos de armas norteamericanas a los grupos “rebeldes” para derrocar al Gobierno de  Madero, en caso de no cumplir este, los convenios pactados.

Muchos se volvieron contra el Presidente y lo criticaron en público. Otros se levantaron en armas y se aliaron con los enemigos de Madero. Los que conspiraban eran encabezados por  el General Félix Díaz y por el General Bernardo Reyes.

Cabe aclarar que el General Bernardo Reyes no aceptaba del todo las exigencias del Gobierno gringo, por eso no le prestaron toda la “ayuda” que requería el citado General es por eso que el 16 de Diciembre de 1911 al pasar el General Bernardo Reyes de los EE. UU., a México, para iniciar una rebelión contra Madero, se rinde el 25 de Diciembre de 1911 ante las autoridades de Linares.
En el mes de Febrero de 1912 el Presidente William Howard Taft envía un ultimátum al Presidente Madero ordenándole liberar a los norteaméricanos prisioneros en Villa Ahumada, Chih, y a la vez ordena movimientos de tropas estadounidenses en la frontera.
Es de todos conocidos que el Presidente Francisco I. Madero encargó las operaciones contra Orozco al General Victoriano Huerta, quien pacifica al país. 
El Presidente, al no poder cumplir de inmediato con los compromisos contraídos, los intereses extranjeros empezaron a ver en el General Huerta al hombre fuerte, capaz de quitar el estorbo que representaba para ellos el Presidente Madero.

Es por lo anterior que se fraguó desde el exterior otra revuelta, que tuvo su expresión máxima en “La decena trágica”  porque duró 10 (diez) días, del Domingo 9 al Martes 18 de Febrero de 1913. lo que provocó gran destrucción y muerte entre la población civil. 

En el Zócalo, en el Portal de Mercaderes y en el Portal del Palacio Municipal quedaron cerca de 4,000 (cuatro mil) cadáveres, cientos de mujeres, ancianos, jóvenes y niños, trataban de encontrar y rescatar los cuerpos de sus seres queridos. Hubo 6,000 (seis mil) heridos. La mayoría de los cadáveres fueron incinerados en la calle de Balderas y en los llanos de Balbuena, en el D.F.

Luego de varias situaciones el General Victoriano Huerta Márquez, es nombrado Jefe Interino de las Tropas Leales.
El verdadero desenlace.
El Lunes 10 de Febrero de 1913, el Presidente Francisco I. Madero asegura controlar el País. Afirma que no renunciará. La noticia es difundida a nivel Nacional en todos los diarios y en forma inmediata el Martes 11 de Febrero de 1913, se convoca a reunión en la Casa Blanca (E. U. A.) para discutir los acontecimientos que se estaban desarrollando en México, participaron el Jefe del Estado Mayor y los Secretarios de Guerra y de Marina así como altos Jefes y Generales del Ejercito de los EE. UU. Deciden enviar 3 (tres) buques de guerra mas, a Veracruz, en donde ya estaban a espera de ordenes cerca de 3,000 (tres mil) infantes de marina norteamericanos.

El Viernes 14 de Febrero de 1913 H. L. Wilson, se entrevista con el Secretario de Relaciones Exteriores  mexicano Pedro Lascurain para exigirle de inmediato se realicen las negociaciones entre ambas partes beligerantes. Insistió y amenazó de que en  caso contrario, tropas norteamericanas desembarcarían en puertos mexicanos. Por tanto ambos llegaron a un acuerdo y elaboraron un plan de acción conjunta para que Madero renunciase lo antes posible. Pedro Lascurain actuaría a través del Congreso mexicano y Wilson presionaría a través del Cuerpo diplomático. Un poco mas tarde Pedro Lascurain convocó a los Senadores y les informó del estado que guardan las relaciones Mexico – E. U.  insistiendo en que el País estaba amenazado de intervención armada norteamericana, si el Gobierno de Madero no dimitía.

El Viernes 14 de Febrero de 1913 El Presidente Francisco I. Madero envía nota al presidente de EE. UU., William H. Taft protestando por el envío de buques y tropa de desembarco anglosajonamericanas a puertos mexicanos. Taft responde que está “mal informado respecto a la política de los E. U. A”., los cuales adoptaban “medidas de precaución natural”. Este mismo día, el Embajador estadounidense H. L. Wilson envía al Departamento de Estado petición de otorgársele el derecho de disponer, según su criterio, de los barcos militares que estaban arribando a puertos mexicanos, así como de las tropas que dichas embarcaciones llevaban abordo. Al mismo tiempo, en los sótanos de la Embajada anglosajonamericana funcionaba una imprenta secreta en la que se publicaban hojas y volantes pidiendo apoyo para los rebeldes.
Entre la noche del Viernes 14 y el Sábado 15 de Febrero de 1913 aconteció lo siguiente:

En las primeras horas, el Embajador Henry Lane Wilson cita en  su Embajada a los Embajadores de Alemania, España e Inglaterra, con el fin de pedir la renuncia del Presidente Mexicano, a petición expresa del Departamento de Estado de E.U.A. El Embajador Español es el designado para llevar a cabo la misión.
Por otro lado los Senadores con votación de 27 (veintisiete) votos a favor y 3 (tres) en contra, envían una Comisión encabezada por Joaquín Pimentel y Guillermo Obregón, a pedir al Presidente Madero su renuncia. Llegaron en el momento en que salía el Embajador Español Bernardo Cólogan y Cólogan quien había ido a platicar con el Presidente para pedir su renuncia - a petición de los Embajadores angloaméricano H. Lane Wilson, Alemán Paul Von Hintze, Inglés Francis Stronge y del mismo español - debido a la presión y amenaza de intervención del gobierno norteamericano.

Mas tarde – el día Sábado 15 - los 4 (cuatro) Embajadores dieron a conocer la propuesta al General Félix Díaz, en la Ciudadela.

Continuará.
Bibliografía:
Periódicos norteamericanos de esa época
Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista.- Mayor Juan Barragán Rodríguez .
The wind that swept México. Londres 1943. A. Brenner.
El combate de la ciudadela.  E. Paniagua México  1913.
La Revolución Mexicana 1909 – 1920. Ing. Federico Juárez Andonaegui

El presente escrito fue hecho por el Ing. Federico Juárez Andonaegui, agradezco personalmente la participacion de tan habil escritor

lunes, 31 de diciembre de 2012

Base naval alemana en Yucatán


Recuerdo perfectamente cuando en la 1ª gran guerra, el Jefe del Servicio Secreto alemán Franz Von Papen en EE. UU., gestionó ante el Gobierno de Don Venustiano Carranza permiso para establecer en Tampico, Tamps, una base de submarinos. A final de cuenta, se autorizó dicha base en Guaymintun, puerto pesquero en el Estado de Yucatán. La Condesa Victorica, Subjefe del Servicio de Espionaje alemán en E. U., investigaba la salida de los barcos yanquis que zarpaban de New York y New Jersey para Europa; informaba por radio a la base alemana en Yucatán y de ahí salían los lobos del mar en persecución de los barcos mercantes, los cuales eran – en su mayoría – hundidos.
Estas operaciones de sabotaje costaron a Norteamerica millones de dólares. Todo terminó cuando Von Papen fue expulsado de E. U. y la Condesa Victorica fue capturada y encarcelada en Sin Sing, en donde falleció en forma misteriosa, debido a que se le suministraba por la fuerza, continuamente y a discreción droga heroica.
Resalta en esa época la enigmática y misteriosa figura de un espía que tenía fama de haber espiado para trece países, en todos ellos con nombres falsos, respaldados con pasaportes y con actas de nacimiento falsas o quizás verdaderos, solo que traducidos al idioma del país que se tratase.
Dicho personaje se estableció en la Cd. de México, procedente de París, recién iniciada la I Gran Guerra, entabló amistad con varios funcionarios de los distintos bandos mexicanos en pugna, viajó por las principales partes del país, hizo apuntes de topografía militar de nuestro país. Entró en contacto con las colonias alemana británica y gringa  y tuvo tratos con Von Eckard, pues hablaba varios idiomas.
Se apoderó de los mas importantes secretos de Estado tanto de Alemania como de Estados Unidos y de México (todo lo hizo aquí en el D. F., y una vez documentado, ofreció  sus servicios en México, pero como – de costumbre - nadie le hizo caso, se dirigió al país vecino del norte. Nadie sabe de cuantos secretos se apoderó.
Su olfato nato de espía internacional le dijo que México jugaba en ese entonces un papel importantísimo a nivel mundial y que conforme avanzara el tiempo dicho papel se iría acrecentando. Siempre manifestó: el despotismo, egoísmo y torpeza de los gringos le ocasionará grandes problemas  al país en cuestión y que él solo se aprovechaba de dicha estupidez.
Este personaje empleó un nombre que a la fecha se desconoce aquí en México y en gringolandia. Salió a la luz pública con el nombre de Jack St. Cyr, cuando apareció en el Departamento de Estado y dijo: si el gobierno de la Casa Blanca está dispuesto a desembolsar la suma de cincuenta mil dólares, con gusto le daré un secreto de estado que tiene por lógica un valor en efectivo de millones y millones de dólares y salvarán miles de vida.
Por supuesto que había tomado todas los medidas del caso y  México estuvo a punto de obtener toda la información gratuitamente en caso de que el gobierno estadounidense le hubiese hecho una mala jugada. Comprobó con documentos que llegaba a ese país, procedente de México. Los estadounidenses se interesaron por lo mencionado por el espía, quien mostró planos y documentos que avalaban lo dicho por él. La marina de guerra norteamericana hizo las investigaciones pertinentes  y comprobó lo mencionado por St. Cyr. Cabe hacer mención de que después de ésta hazaña se dice que prestó servicios durante y después de la I Gran Guerra a EE. UU. supe de sus andanzas hasta noviembre de 1920, después de esa fecha, ignoro que fue de él.
Siempre trabajó solo, jamás perteneció a alguna organización. Todo lo ganado por su trabajo, descubriendo y vendiendo secretos a potencias rivales, le permitieron vivir extraordinariamente bien.
Cuando llegó al país vecino del norte, llevaba fotografías de importantes documentos, planos de carreteras, líneas férreas, de las costas mexicanas, copias de claves mexicanas y alemanas, sabía en detalle la labor de Von Eckardt y de Von Papen (en E. U.)  y llevaba el descubrimiento de una base naval alemana en costas yucatecas, en Guaymintun.
Le pagaron cincuenta mil dólares por la información de dicha base. Después empezó a vender por partes, secretos verbales a la administración y al mismo presidente Wilson. Con lo aquí narrado, se dio pie a otras investigaciones, así como también se distorsionó datos que luego fueron adjudicados a mujeres y hombres que en realidad ya fueron sobre seguro.
Bibliografía.- Lo aquí narrado es avalado por las averiguaciones que hizo el Comité de Investigación del Senado de los E. U. A., allá por el año de 1934, si es que la memoria no me falla.

Bibliografia:

The black chamber.- Cor. Herbert C. Yardley. Military Intelligency Service.
Historia de México básica, La Revolución mexicana 1909 – 1920 Ing. Federico Juárez Andonaegui.

El presente escrito fue hecho por el Ing. Federico Juárez Andonaegui, agradezco personalmente la participacion de tan habil escritor